Las etapas del duelo: aprender a vivir con la ausencia
Hay frases que escuchamos desde siempre y que esconden verdades difíciles. “Todo tiene solución menos la muerte” suele decirse para darnos ánimo. Pero también nos recuerda algo inevitable: tarde o temprano, tendremos que despedirnos de alguien que amamos.
La muerte es parte de la vida, aunque muchas veces preferimos no hablar de ella. Y cuando llega, también llega el duelo: un proceso necesario, con etapas que nos ayudan a sanar y, de a poco, a encontrar la paz.
CÓMO ACOMPAÑAR EN EL DUELO
El duelo es la forma en que el corazón aprende a vivir con una pérdida. Intentar esconderlo no lo hace desaparecer. Al contrario: darle espacio es parte del camino para volver a sentir calma.
En ese proceso, ayuda crear pequeños gestos de despedida. [Conoce aquí nuestras formas de homenajear a quien partió]
Cuando recibimos una noticia tan dolorosa, la mente se protege. Le cuesta creer lo que pasó, como si pusiera una pausa para no derrumbarse. Esta etapa nos ayuda a amortiguar la noticia y a respirar antes de seguir.
Aparece ante la sensación de injusticia. La ira tiene la función de sacar fuera la frustración ante un hecho irreversible como es la muerte.
La mente busca desesperadamente cambiar lo ocurrido con los “si hubiera”. No es culpa, es el corazón intentando recuperar algo de control en medio del dolor.
Es el momento en que el vacío se siente con fuerza. Es normal buscar soledad y llorar sin explicar nada; es la pena enorme de asimilar la realidad.
Significa que dejamos de pelear con lo que pasó y aprendemos a vivir en un mundo donde esa persona ya no está. La tristeza no desaparece, pero ya no duele todo el tiempo.
En ese camino, en Hogar de Cristo contamos con diversos productos de condolencias, como las Coronas de Caridad, pensadas para acompañar estos momentos, honrar la memoria de quienes ya no están y, al mismo tiempo, transformar ese gesto en ayuda para miles de personas a lo largo del país.